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Niños con armadura

Ayer hablaba como desde el tiempo de mi infancia a esta parte lo que en su día se consideraban insultos, hoy la gente lo acepta como parte de ser una comunidad protegida y con orgullo. No es motivo de discusión por mi parte que debamos aceptar a quienes tienen una manera diferente de ver el mundo, su propia manera de enfrentar las durezas del mundo y sobreponerse. Lo que si creo que es motivo de discusión para mi es lo que en el afán de proteger el futuro se genere una sobreprotección en torno a las generaciones que pasan a día de hoy la infancia. 

Cuando escribí Tecnoinfancia hace unos días, hablaba como a esa generación y posteriores se le va dando acceso a la tecnología cada vez antes. Sin embargo, aunque los "liberamos" tecnológicamente, socialmente los coartamos, les impedimos un desarrollo emocional y comunicativo. Es más evidente esto cuando hablamos como los niños de ahora son incapaces de manejar las chanzas e insultos que se hacen contra ellos. Y es que si ahora un niño es motivo de escarnio en clase, el niño se deprime y se encierra en si mismo por esa incapacidad social de sobrellevar la interacción social agresiva. 

Se que no es justificable el abuso y el escarnio con el único objeto de humillar, lo que se conoce como bullying, pero no es algo que surja en los últimos años. Ese problema estaba ahí desde mucho antes, enraizado profundamente por generaciones de paso por las aulas competitivas, donde quien no luchaba con el intelecto, atacaba con la mofa. Y los niños de antes aprendían a sobrellevarlo de una manera o de otra, no se les llevaba al mínimo síntoma al psicólogo para que le detectase depresión y de golpe pasara a ser un niño de cristal. 

Pero es la creencia actual sobre los infantes, que son figuritas de porcelana a las que cuidar. Antes los niños corrían por los parques, comían barro e hierba, volvían a casa con raspones, moratones y heridas sangrantes. Hoy si un niño tropieza sobre la gomaespuma del parquecito ya casi hay que llevarlo a urgencias por si sufre un traumatismo o algún síndrome que pueda afectarle a la motricidad futura.

Se sobreprotege a los niños, cuidándolos en ambientes sin gérmenes, con gomaespuma, con juguetes hipoalergénicos. Ambientes cerrados y controlados que además se combinan con la tecnología para que los niños al final, la única verdadera interacción social que hacen sea en el colegio, donde además se les impone una disciplina de tolerancia, silencio y obediencia. Lo que obtendremos en el futuro serán personas con incapacidad total de interacción social, incapacidad de defenderse ante las infecciones y dependencia total de la tecnología. 

Y una última cosa antes de terminar. Se que habrá quienes al leer esto piensen en responder "pues para eso volvemos a la época en la que cualquier enfermedad se curaba a base de sangrías y sanguijuelas". No es a eso a lo que me refiero, es a que si nos alzamos contra la enseñanza para que los niños sean niños, no seamos hipócritas y dejemos que lo sean en todos los aspectos, con sus raspones, sus morados y las risas llenando los parques donde los niños interactuen sin una pantalla por medio.

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