Recuerdo un tiempo donde lo normal para un chico era que le gustara el fútbol, las motos, los pavoneos varios. Un tiempo en el que si eras un poco más femenino de la cuenta aparecían lo que por aquella época (y aún a veces hoy) eran insultos graves para un hombre, pero a día de hoy dejan de tener esa connotación para ser palabras que solo refieren una identidad, aunque sea de manera despectiva. La sociedad ha avanzado desde aquella época en que a una persona de orientación sexual diferente a la heterosexual era demonizada hasta ahora en la que son mayormente aceptados.
Sin embargo no son los únicos insultos que en aquella época eran graves ofensas y a día de hoy es un orgullo que te lo digan. Aunque bien es cierto que esa modernización a algunos les sienta mejor que a otros. Un ejemplo es el friki. El despectivo se origina de la palabra freak que se usaba para denominar a los raros, a quienes no atendían a las normas y conductas habituales. Y lo eran porque hablaban de juegos, de cómics, de culturas lejanas y lo hacían con una pasión equiparable a la de los forofos de fútbol hablando de su equipo del alma. Pero eso sí, nada de comparar a los forofos con esos frikis. (Que sinceramente dicho, había que ser friki para de primeras denominar a esos raros con una palabra inglesa en aquella época antes de que los anglicismos fueran la moda)
En este aspecto, a medida que el friki se ha convertido en cultura, aquellos que realmente sufrieron los tormentos de sus compañeros de clase, que se sintieron aislados de los demás hasta que encontraron a otro que compartía esas inquietudes, que gustaban de juegos diametralmente opuestos a los clásicos monopoly o trivial, aquellos en general que eran tratados como raros, se han visto relegados a ser frikis de segunda categoría en la competición despiadada de demostrar, ahora que ser friki es algo de lo que sentirse orgulloso, quien sabe más que los demás.
Y es así. Antes una saga de libros que no se consideraban bestsellers era complicado que llegaran a traducirse y aún así había quienes aprendían inglés para poder leerlos. Y luego con los inicios de internet los primeros foros y chats donde se discutía en un tono generalmente amable sobre las teorías acerca de lo que el autor ocultaba a los lectores. Antes el rol era visto como un juego raro, reservado precisamente para esos raros que se veían acosados por la gente normal. Hoy cada vez más gente quiere demostrar que llega varios pasos más allá, escribiendo incluso las biografías enteras de su personaje y procurando ir siempre correctamente caracterizado. Cada vez son más los que en los foros de teorías intentan alzarse por encima de los demás por descalificativos como si esgrimieran en alto el santo grial.
Antes ser raro era, a pesar de los descalificativos y ataques verbales varios, un orgullo por una comunidad que se arropaban unos a otros. Ahora llegan veces que algunos se esfuerzan tanto en demostrar que son más frikis que los demás y les apasiona algo tanto, que se convierten en vergüenza ajena.
Sin embargo no son los únicos insultos que en aquella época eran graves ofensas y a día de hoy es un orgullo que te lo digan. Aunque bien es cierto que esa modernización a algunos les sienta mejor que a otros. Un ejemplo es el friki. El despectivo se origina de la palabra freak que se usaba para denominar a los raros, a quienes no atendían a las normas y conductas habituales. Y lo eran porque hablaban de juegos, de cómics, de culturas lejanas y lo hacían con una pasión equiparable a la de los forofos de fútbol hablando de su equipo del alma. Pero eso sí, nada de comparar a los forofos con esos frikis. (Que sinceramente dicho, había que ser friki para de primeras denominar a esos raros con una palabra inglesa en aquella época antes de que los anglicismos fueran la moda)
En este aspecto, a medida que el friki se ha convertido en cultura, aquellos que realmente sufrieron los tormentos de sus compañeros de clase, que se sintieron aislados de los demás hasta que encontraron a otro que compartía esas inquietudes, que gustaban de juegos diametralmente opuestos a los clásicos monopoly o trivial, aquellos en general que eran tratados como raros, se han visto relegados a ser frikis de segunda categoría en la competición despiadada de demostrar, ahora que ser friki es algo de lo que sentirse orgulloso, quien sabe más que los demás.
Y es así. Antes una saga de libros que no se consideraban bestsellers era complicado que llegaran a traducirse y aún así había quienes aprendían inglés para poder leerlos. Y luego con los inicios de internet los primeros foros y chats donde se discutía en un tono generalmente amable sobre las teorías acerca de lo que el autor ocultaba a los lectores. Antes el rol era visto como un juego raro, reservado precisamente para esos raros que se veían acosados por la gente normal. Hoy cada vez más gente quiere demostrar que llega varios pasos más allá, escribiendo incluso las biografías enteras de su personaje y procurando ir siempre correctamente caracterizado. Cada vez son más los que en los foros de teorías intentan alzarse por encima de los demás por descalificativos como si esgrimieran en alto el santo grial.
Antes ser raro era, a pesar de los descalificativos y ataques verbales varios, un orgullo por una comunidad que se arropaban unos a otros. Ahora llegan veces que algunos se esfuerzan tanto en demostrar que son más frikis que los demás y les apasiona algo tanto, que se convierten en vergüenza ajena.
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