Ir al contenido principal

Antes y después

A veces no nos damos cuenta del tiempo. Pensamos en proyectos, en ideas que surgen y que gustaría ver más allá de meras imagenes en nuestra cabeza. Para mi, este rincón era una de esas ideas. Un lugar en el que volcar mi escritura, mis ideas y quizás algún proyecto. Pero como a muchos pasa con esas ideas, me estanqué. No encontraba el momento, el tiempo ni la necesidad de volver a escribir con asiduidad. Terminé siendo uno más de esos que se dice "mañana lo retomaré". Y mis mañanas se han ido sumando.

Abrí el Rincón a principio de 2012, con el nombre de un recuerdo antiguo, mucho más de lo que cabría esperar, cuando internet era aún adolescente. Como iba diciendo, 2012 vio la apertura de este Rincón en concreto y despues de unos meses, empezaron mis mañanas. 3 años duraron esos mañanas antes de que pusiera algo de contenido de nuevo. Al menos una de las entradas, pues las demás eran otros restos de antaño, de mis primeras escrituras.

Ahora son 2 años más de mañanas lo que se han acumulado y miro la montaña que tengo delante de mi. Una montaña de entradas vacías, de entradas que quisieron surgir pero no pudieron atarme al teclado el tiempo suficiente para arraigar las primeras palabras. Podría decirme ahora "me esforzaré a escribir cada día" y quizás encuentre la fuerza para hacerlo, para cada día escribir algo. Una reflexión, una historia, una idea, algo que sea mio, parte de mi para quien quiera leerlo.

Porque eso es este rincón, lo que siempre fue y lo que será. Ese rincón sin ningún encanto especial donde se acumulan las palabras que surgen de mis manos y acumulan polvo. Donde cualquiera pueda leerlas, si es que lo desea, pero que no busca fama o fortuna, solo dejar al mundo unas palabras más para leer y ayudar a que quien lo desee pierda un poco de su tiempo en encontrar algo que quizás pueda interesarle.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Canciones

 La música tronaba en la sala desde los altavoces colocados en las esquinas. En el centro, la pista de baile estaba llena y la gente bailaba animada por las canciones que sonaban, a cada cual más conocida y siendo coreada por todos mientras no dejaban de moverse. En la barra había gente pidiendo sus copas pendientes de volver a la pista con recarga del combustible de una noche de fiesta. Pero él tenía su cerveza en la mano, el brazo acodado en la barra y miraba con tranquilidad observando a la gente. Era algo rutinario, miraba y evaluaba. Primero la cara, luego un vistazo rápido al cuerpo o al menos a lo que podía ver entre el gentío. Si se acercaban a la barra a pedir, era la mejor manera de hacer una evaluación más certera del físico. Y por supuesto, para terminar, a quienes más le llamaban la atención, llevar de manera inconsciente la cuenta de las consumiciones que llevaba tomadas. Si para antes de la tercera se retiraban de la pista, perdía todo interés y buscaba a alguien ent...

Esmeraldas I

En aquel cuarto oscuro no quedaban a penas cosas. Por mobiliario la cama, un colchón sobre una tabla que ni siquiera se levantaba del suelo, y un taburete sobre el que había un reloj con la hora en brillantes números que parpadeaba como un faro. Sobre la cama, él, tirado y observando el techo, pensando como demonios había terminado llegando a eso. Vagaba su mente hacia atrás como si la película empezara cerca del final y tuviera que forzar ese recuerdo de días atrás para comprender por qué el protagonista se encontraba tirado, despierto en su cama en un piso extraño e iluminado únicamente por la hora que parpadeaba en el despertador. Solo que cuando empieza todo no estaba despierto, dormía tranquilo, como una mañana más en la que la alarma del reloj analógico sonaría un minuto antes de que el móvil, justo al lado, empezara la lenta letanía que supondría su alarma. Eso lo forzaría a salir del sueño, fuera cual fuera, y se levantase entre gruñidos y sin a penas abrir los ojos. La rutin...

Camino a cualquier lugar

El sol brillaba en lo alto, a lo lejos las montañas. Por delante el camino sin saber a donde ir. Le habían forzado a abandonar todo refugio, primero en el pueblo, luego en el bosque. Con un suspiro tomó su hatillo y siguió caminando. Había tenido sueños de grandeza, llegar a ser alguien y vivir sin más preocupación que la ropa a usar ese día. Pero se había encontrado con un mundo cruel, despiadado y que no permitía que los recién llegados pudieran elegir su lugar. Un mundo lleno de personas que solo miraban por hacer fracasar a los demás en lugar de conseguir mejorar ellos mismos, donde la máxima era la envidia y no la eficiencia. En el que si querías hacerte un hueco era necesario a base de dentelladas y codazos. Suspiró y siguió su camino, un pie tras otro. Ya no había vuelta de hoja, pues el mundo le había quitado todo. Solo le quedaba la vida que estaba viviendo para manterse. No sabía que le deparaba el futuro, ni donde acabaría, pero como le decían siempre, vivir es levantars...