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El cine de la moneda

Cuando hace unos años se iba al cine, por un lado no tenias que atracar un banco para poder optar a comprar una entrada y por otro las películas podían sorprenderte. Ya fuera su argumento, su vuelta de tuerca a una fórmula ya usada o la mejora de la misma. El caso es que veías películas en el cine por el placer de que te sorprendieran en pantalla grande. A día de hoy, lo que encontramos en el cine la mayoría de casos son continuaciones de sagas más quemadas que los veredictos inquisitoriales o vueltas de tuerca con muy poco acierto a ideas ya explotadas.

Es comprensible que la originalidad se vea mermada con el paso del tiempo, pues a medida que se explota deja menos espacio para la innovación y tiende a ser necesario recurrir a los giros de tuerca mentados. Sin embargo hay otra razón de que muchas veces no se vea originalidad en las salas de cine. Suele ser la estabilidad del negocio. Las productoras saben que una idea funciona, pues explotan esa idea. Al fin y al cabo es para lo que prestan el dinero para rodar películas y en ocasiones, cuando una nueva idea surge a sus puertas, si no lo ven con una excelsa y omnipotente claridad el triunfo y, por supuesto, la rentabilidad, dan carpetazo a la idea, olvidandola en un cajon o aplastandola, raros casos estos, pero la idea tras ellos es que por si acaso la idea pudiera triunfar, no fueran ellos quienes se dijera que no la habían aprovechado.

El caso es que el negocio del cine es "lucrativo" para las productoras. Hacen una película que funciona, planean la secuela con margen suficiente para que no hastíe al público si ha sido un éxito. Si ha sido un fiasco, queman el barco y a por otra idea. Pero no termina ahí la cosa. La productora prepara la película para su difusión, por lo que hace copias para los cines (antes en película, ahora en digital) y cobran una cuantía por la distribución. Luego llega la difusión y venta para particulares, de donde se llevan otro tanto. Y eso sin contar el porcentaje por todo lo que salga con imagenes o inspirado por la película. Si la película es un éxito, una inversión de 1 millón puede multiplicarse por 10 o por 20 con cierta facilidad.

Que hablando antes del detalle de las copias para el cine me resulta un poco molesto que teniendo en cuenta que la duplicación y distribución de las copias para cine en teoría han reducido su coste material, ¿no resulta curioso ver como las entradas a las salas de cine aumenten su precio en igual medida? Quizás un día las productoras distribuyan sus películas por un servidor en la nube y seguramente de nuevo las entradas sean todavía más caras.

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