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Inmortales - Sol y Luna

Siempre se han contado las historias que han vestido a la Luna de mujer, de fémina perdida y diáfana con pálida belleza. El Sol por el contrario ha sido representado como el caballero de brillante armadura, el dedicado amante que busca conquistar a la esquiva y pálida dama. Esas historias siempre entretenian en la villa, dejando a todos los niños pendientes de una bella e intrincada historia de amor en la que el caballero debe pasar tantas pruebas y sufrimientos solo para ver como la esquiva dama le deja el desamor en los labios, que nunca podrá dispensar una caricia que caliente la fria indiferencia.

Eran historias que los ancianos habian crecido escuchando, los adultos aun gustaban de oir y a los niños sorprendia descubrir. Siempre las mismas historias, siempre las mismas ilusiones de los niños en convertirse en caballeros como el Sol, aunque luego terminaban resignandose a esgrimir las herramientas para el oficio que fueran a ejercer. La ilusión de las chicas de ser delicadas, misteriosas y deseadas como la Luna, aunque al final se casaran para trabajar con sus maridos y criar a los hijos. Eran tiempos de historias, sueños, ilusiones y felicidad.

Pero como el tiempo, todo avanza, cambia y la realidad termina demostrando ser cruel con los soñadores, inflexible con las ilusiones y despiadada con la felicidad. Con el tiempo se descubrio que todas las historias guardan un trozo de verdad y que la verdad tras el romance del Sol y la Luna era un despiadado combate entre dos hermanos. Que Luna era un hombre débil, temeroso e inteligente que huía de la ira de Sol, su hermana, una guerrera cuya armadura eran la ira y el odio. Los mortales a penas comprendian que había causado el odio de Sol hacia Luna, pero habian sufrido las consecuencias por siglos.

Al principio eran pequeñas cosas, algun incendio, alguna explosión aislada o alguna rareza que se asociaban con la casualidad. Con el tiempo escaló. Una matanza de animales, el incendio reducía una aldea a cenizas, un bosque había flotado durante dos dias antes de caer, a veces on desastrosas consecuencias. Cuando la gente empezó a comprender que todo pasaba en torno a Sol y Luna, empezaron a aparecer los fanáticos. Cazadores que seguían a Sol aunque esta en sus ataques de ira los terminaba exterminando. Defensores que intentaban proteger a Luna y morían bajo los envites de Sol. Siempre era la ira que Sol sentía por Luna la que quemaba a quienes se pusieran por el camino, o cerca de este. El continente se iba convirtiendo en un páramo arrasado poco a poco, donde los humanos supervivientes intentaban con habilidad y algo de acierto arrancar a la tierra el sustento que les permitía vivir. No eran tiempos generosos pero permitian a los mortales crecer, vivir y mantenerse.

La cacería de Sol parecía ser eterna, al menos hasta que consiguiera atrapar a Luna. Pero la llegada de aquel barco de velas irisadas fue una sorpresa alarmante que se truncó en una paz increible cuando se marchó, llevandose consigo, sin que nadie supiera como, a los hermanos.

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