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Mostrando entradas de mayo, 2017

Inmortales - Cielo

Para muchos, el cielo es la azul o negra extensión infinita que cubre sus cabezas y por la que cabalga el sol durante el día y pasea la luna por la noche. Algunas leyendas cuentan que el cielo es una mujer, la cuidadora de los amantes trágicos y aquella que anhela con los siglos pasearse entre las vidas de los humanos a los que cubre. Pero al igual que Sol y Luna no eran lo que los mitos cuentan de ellos, Cielo era tan solo un anciano que vivía en una pequeña isla en la casa construido en lo alto de la única colina. La casa era una construcción sencilla de una planta, con habitaciones en torno a la habitación principal. En esa habitación era donde prefería recibir a las visitas, como las que subían por la colina desde el pequeño muelle donde amarraba el barco que había construido hacia siglos. Se sirvió en un vaso un poco de té y esperó paciente hasta que Océano llegó a la puerta principal, empujando a los hermanos delante suya. Los sentó a los extremos opuestos de la mesa en que se ...

Ucronía - Edner I

Usó la mano a modo de visera para determinar la hora al mirar el sol. Ya había pasado la mitad del día y quedaba mucho camino. Se habían retrasado demasiado en encontrar aquel campamento y ahora lo iban a pagar teniendo que pasar la noche al raso. Aunque pudieran avanzar algo más mientras durase la luz, sería insuficiente para llegar al pueblo. Con un gesto impelió al resto de la comitiva que apretaran la marcha, mientras mandaba por delante a un par para encontrar un lugar para el refugio y comenzaran a prepararlo antes de que anocheciera. Recorrió la columna con la mirada. Habían salido una docena de cazadores, volvían poco más de la mitad, pero a cambio había en el grupo una treintena de esclavos liberados del campamento. Muchas bocas y poco alimento. Por eso quería llegar cuanto antes al asentamiento. Cuando todos hubieron sobrepasado su posición y tras comprobar que nadie los seguía, aferró con fuerza el fusil y cerró la marcha. En el momento en que llegó al refugio se acercó ...

Niños con armadura

Ayer hablaba como desde el tiempo de mi infancia a esta parte lo que en su día se consideraban insultos, hoy la gente lo acepta como parte de ser una comunidad protegida y con orgullo. No es motivo de discusión por mi parte que debamos aceptar a quienes tienen una manera diferente de ver el mundo, su propia manera de enfrentar las durezas del mundo y sobreponerse. Lo que si creo que es motivo de discusión para mi es lo que en el afán de proteger el futuro se genere una sobreprotección en torno a las generaciones que pasan a día de hoy la infancia.  Cuando escribí Tecnoinfancia hace unos días, hablaba como a esa generación y posteriores se le va dando acceso a la tecnología cada vez antes. Sin embargo, aunque los "liberamos" tecnológicamente, socialmente los coartamos, les impedimos un desarrollo emocional y comunicativo. Es más evidente esto cuando hablamos como los niños de ahora son incapaces de manejar las chanzas e insultos que se hacen contra ellos. Y es que si ahora...

De insulto a orgullo

Recuerdo un tiempo donde lo normal para un chico era que le gustara el fútbol, las motos, los pavoneos varios. Un tiempo en el que si eras un poco más femenino de la cuenta aparecían lo que por aquella época (y aún a veces hoy) eran insultos graves para un hombre, pero a día de hoy dejan de tener esa connotación para ser palabras que solo refieren una identidad, aunque sea de manera despectiva. La sociedad ha avanzado desde aquella época en que a una persona de orientación sexual diferente a la heterosexual era demonizada hasta ahora en la que son mayormente aceptados. Sin embargo no son los únicos insultos que en aquella época eran graves ofensas y a día de hoy es un orgullo que te lo digan. Aunque bien es cierto que esa modernización a algunos les sienta mejor que a otros. Un ejemplo es el friki. El despectivo se origina de la palabra freak   que se usaba para denominar a los raros, a quienes no atendían a las normas y conductas habituales. Y lo eran porque hablaban de juegos, ...

Ecos de otro tiempo

Hace tiempo en las ideas a las que doy vueltas termino gestandose una teoría que cuanto menos es improbable de comprobar, pero hace que se entretenga el tiempo que desocupado se encuentra entre las cosas que hacer. Es de suponer que la gente conoce los llamados deja vú, esas sensaciones de que aquello que esta ocurriendo ya lo habias vivido. Es complicado darle sentido al por que de esos presentimientos. ¿De donde surgen? ¿Es solo la predicibilidad y la tendencia que tienen los humanos a repetir acciones y por ende la sensación de revivir un acontecimiento que ocurre por primera vez es en realidad la alteración de un recuerdo ya vivido pero adaptándolo a la situación actual? Si por teorias fuera, podríamos pensar gran cantidad de ellas. Desde aquella que explica que un deja vú en realidad es la consecuencia del encuentro con un hombre de negro, un fallo en matrix o incluso la capacidad de ver el futuro. Para mi, aunque tenia que ver con el tiempo, no eran lapsos de contemplación de...

Rezos y cuentos

Dentro del ego que el ser humano no duda en poner de manifiesto en todo momento se encuentra la teología. Desde los primeros ritos que intentaban dar explicación a los fenómenos naturales como la lluvia, el sol o la misma tierra mediante el otorgamiento del control de los mismos a personas, animales o cosas, el ser humano, creador de las deidades, se ha puesto a si mismo en el eje central de la creación de cualquier ente o cúmulo de entes. Es indiferente el tipo del mito de la creación, al final son siempre los humanos los que entran en contacto con los dioses y reciben sus dones, pues para eso son los que se los inventan. La cuestión es que la necesidad de encarnar los miedos en una forma conocida es un intento de poder afrontarlos. ¿Como si no podrían afrontar las personas a la muerte si no es encarnandola en la figura de un esqueleto con una guadaña y envuelto en una túnica negra? Ese pensamiento les da confianza, seguridad de que hay algo o alguien a quien intentar poner una resi...

Inmortales - Océano

En las historias se habla de la mar, una amante caprichosa que embelesa a los marineros para que siempre vuelvan a ella cada vez que pisen tierra. Es un mito ampliamente extendido en los puertos y ciudades costeras. Pero no se acerca a la realidad. Los mares en realidad solo son una pequeña parte del océano y lo cierto es que a él poco le importan los marineros o en general cualquiera que embarque en viaje marítimo. Océano prefería viajar solo, empujado por las corrientes y cabalgando las olas cuando el viento las levantaba. Pero Cielo le había pedido un encargo, recoger a los hermanos. Los miró con el ceño fruncido mientras mantenia agarrada la caña del timón. Los había recogido en el continente de poniente, donde siempre solian terminar todas sus correrias y travesuras tras irritar a Cielo. Aunque hacía unos siglos que no los había vuelto a ver. Ahora se encontraban los dos encadenados sobre la cubierta, a distancia. Al parecer había pasado algo en su última travesura que los había...

Juego de máscaras

Siempre resulta curioso el ver a la gente con una sonrisa aunque la tristeza los pudra por dentro. Es parte del comportamiento social el intentar parecer felices ante los demás que se convierte en un mecanismo automático que la gente usa. Tan importante es que si no es una sonrisa lo que muestras cuando hablas, todos hacen como que se preocupan y se desviven por preguntar que es lo que esta pasando. A veces ese comportamiento me recuerda a las típicas series americanas de barriadas residenciales en las que todo debe ser perfecto. Todos deben llevar esa máscara de que todo les va perfecto ante los demás, forzándose para amoldarse al comportamiento que socialmente debe ser el aceptado. Se acepta que pierdas la sonrisa solo si algo te afecta en un grado que pueda hacerse publico y solo durante un tiempo considerado el aceptable. Cualquier otra convicciones creas poder tener, socialmente se acepta que debas mostrar una sonrisa, pues no es suficientemente importante para que no sonrías. E...

Inmortales - Sol y Luna

Siempre se han contado las historias que han vestido a la Luna de mujer, de fémina perdida y diáfana con pálida belleza. El Sol por el contrario ha sido representado como el caballero de brillante armadura, el dedicado amante que busca conquistar a la esquiva y pálida dama. Esas historias siempre entretenian en la villa, dejando a todos los niños pendientes de una bella e intrincada historia de amor en la que el caballero debe pasar tantas pruebas y sufrimientos solo para ver como la esquiva dama le deja el desamor en los labios, que nunca podrá dispensar una caricia que caliente la fria indiferencia. Eran historias que los ancianos habian crecido escuchando, los adultos aun gustaban de oir y a los niños sorprendia descubrir. Siempre las mismas historias, siempre las mismas ilusiones de los niños en convertirse en caballeros como el Sol, aunque luego terminaban resignandose a esgrimir las herramientas para el oficio que fueran a ejercer. La ilusión de las chicas de ser delicadas, mis...

Brisa de mar

Era una mañana soleada y el rumor de las olas entraba por la ventana abierta. El aroma salado impregnaba la brisa y perezoso, se giró en la cama para dar la espalda a la ventana. No pensaba en nada, ninguna preocupación, ninguna responsabilidad, el sueño lo había mecido toda una noche entre sus brazos sin dejarle desvelarse. Sin duda había llegado cansado anoche de.... ¿de donde llegó? Abrió los ojos de golpe, la modorra se esfumó llevada por la brisa y la despreocupación desveló que ocultaba una alarma en el fondo de su cabeza. Intentó pensar de donde vino la noche anterior, pero no era solo eso lo que le faltaba. No había noche anterior, ni había un día en el que recordase estar. Ni siquiera recordaba donde era el lugar. "Genial, ni tiempo ni espacio, una buena manera de despertar" era el primer pensamiento que le ocupaba tras reflexionar. Fue hacia el baño y se miró en el espejo. Pero ese que lo miraba si lo reconocía, era él. Ya era algo a lo que aferrarse. Podía empe...

Homo homini lupus

Cuando buscando alguna cosa terminas buceando en recuerdos, archivos u objetos que olvidaste, a veces encuentras alguna cosa que te hace pensar ¿de verdad era yo así? o incluso ¿de verdad eran así los demás? Encontramos cosas que nos avergüenzan o incluso que nos arrancan una sonrisa al pensar en esa persona que a día de hoy desconocemos aunque sean los mismos ojos que lo vieron por primera vez los que estén volviendo a verlo después de tantos años. A veces encontramos cosas que en lugar de una dulce sonrisa producto de un recuerdo entrañable podemos encontrar algo que nos fruñe el ceño con cierta amargura. Normalmente fruto de un conflicto con alguien en nuestro pasado que se avino a amenazas, acusaciones o intentar imponer una superioridad que no poseía. Son los esqueletos que todos terminamos en un momento u otro de nuestra vida guardando en el armario. Pero ¿qué es lo que hace que surja ese odio, ese resentimiento de unos contra otros? Porque es algo que aceptamos como natura...

El cine de la moneda

Cuando hace unos años se iba al cine, por un lado no tenias que atracar un banco para poder optar a comprar una entrada y por otro las películas podían sorprenderte. Ya fuera su argumento, su vuelta de tuerca a una fórmula ya usada o la mejora de la misma. El caso es que veías películas en el cine por el placer de que te sorprendieran en pantalla grande. A día de hoy, lo que encontramos en el cine la mayoría de casos son continuaciones de sagas más quemadas que los veredictos inquisitoriales o vueltas de tuerca con muy poco acierto a ideas ya explotadas. Es comprensible que la originalidad se vea mermada con el paso del tiempo, pues a medida que se explota deja menos espacio para la innovación y tiende a ser necesario recurrir a los giros de tuerca mentados. Sin embargo hay otra razón de que muchas veces no se vea originalidad en las salas de cine. Suele ser la estabilidad del negocio. Las productoras saben que una idea funciona, pues explotan esa idea. Al fin y al cabo es para lo qu...

Tecnoinfancia

Hace unos años tuve una reflexión sobre la infancia y lo diferente que es desde mi generación hastala de ese momento. Aquella pequeña reflexión la escribí hace unos 5 años y si me paro a pensar en ella, no me cabe duda de que sigue siendo igual de válida o sino más. En el día a día se sigue "luchando" por darle a los infantes que van a las escuelas e institutos una "infancia". La manera que tienen los padres sigue consistiendo en ceder ante las peticiones de sus hijos en muchos casos por "darles lo que no tuvieron" o "darles lo necesario para que sean como sus amigos". Ha llegado hasta tal punto la situación que hace 5 años no me habría esperado que pudiera pasar en la realidad algo similar a lo ocurrido en un capítulo de la descarada serie South Park. Aunque la noticia tiene ya un poco de tiempo, no deja de venirme a la cabeza hasta que punto hemos sobreactuado por los comportamientos de protección como para llegar al punto de que se abra un j...

Costumbrismos

La verdad, hay veces que cuando la gente por año nuevo se dice a si misma sus propositos, creen que realmente solo por decirlos en esa fecha llamativa, ya que me niego a llamarla especial, sera más fácil de cumplir. Piensan que tras engullir 12 uvas, una suerte de conjunción místico estelar, hará que cualquier meta que se propongan mientras algún familiar les realiza la maniobra de Heimlich tenga un requisito menor de fuerza de voluntad, esfuerzo o constancia (o cualquier combinacion de esas tres). Lo cierto es que para cualquier intento que nos propongamos hacer, es necesario que salga de nosotros mismos, que digamos y nos forcemos a hacerlo. Lei en cierta ocasion que para que una acción se vuelva un hábito es necesario repetirla incansablemente durante 21 días. No se hasta que punto pueda ser acertada la frase, pero lo cierto es que cualquier cosa que nos impongamos a hacer, con el tiempo si somos constantes, siempre se hace más llevadera y si nos acostumbramos a ella, en el moment...

El ojo de la tormenta

Es curioso esos momentos de calma que a veces te inunda cuando se cumplen una serie de condiciones. Para muchos la vida es una constante de estrés, de situaciones en las que no paras, que te envuelven y terminas por no saber desde que lado te golpean. En esos momentos todos tenemos un lugar donde terminamos volviendo, donde toda la vorágine del día a día queda en un rumor sordo que pone música de fondo a la calma. Sin embargo ese lugar no siempre es el mismo, suele cambiar según vamos creciendo. Cuando somos unos infantes ese lugar suele estar cerca de nuestra madre, a medida que crecemos del hogar familiar, el lugar cambia hacia nuestro propio hogar o hasta la persona con la que decidimos compartir la vida. Pero como todas las cosas de la vida, no hay nada inmutable más que la muerte, por lo que ese remanso de calma es tan mutable para algunos como la dirección del viento en plena tormenta. Como también hay tan grande variedad de personas, hay posibilidad de que algunos ni siquier...

Las aguas del Mnemósine II

Quizás la manera más evidente que tuve de aprender la verdad sobre las copias heréticas fue cuando contaba con casi mi segundo lustro. Joseph se había decantado por aceptar la vida monástica y en cuanto cumpliera los 15 haría los votos. Karl por el contrario prefería la vida fuera de la abadía. Deseaba entrar en el ejército en cuanto tuviera ocasión. En su fuero interno quizás lo que más le empujaba a ello era poder proteger a otros como no había podido proteger a sus padres. Por lo que supe años mas tarde, había conseguido entrar en el ejercito y ascender por sus méritos, pero es una parte de la historia a la que aún no hemos llegado. Aún estamos en la abadía. Joseph ayuda a diario al bibliotecario, un anciano de casi 60 años que llevaba toda su vida cuidando de los libros que otros monjes copiaban. Lo cierto es que a parte del abad y algún otro monje de más edad, el resto de habitantes de la abadía lo conocíamos simplemente por el cargo que ocupaba. En cuanto a Karl, buscaba la más...

Las aguas del Mnemósine I

Los primeros recuerdos que me suelen embargar son aquellos de mi infancia en la abadía. Era uno de esos típicos niños cuyos padres no pueden encargarse de él y por ello lo dejan a la puerta de abadías e iglesias con la esperanza de que puedan tener una vida mejor. Eramos tres niños en situación similar por aquel entonces. El mayor era Joseph que en aquel momento contaba con unos 7 u 8 años, de rostro enjuto y pelo espeso, lacio y castaño. Tendía a dejarlo crecer hasta que alguno de los monjes lo ponían en un taburete y se lo cortaban. Con los años creció espigado, más amante de los libros que de las labores físicas. Lo habían abandonado recién nacido, como me pasó a mi, con la esperanza de que los monjes lo criaran para convertirse en uno de ellos. Su padre quiso encontrarle una vida y no quiso complicarse demasiado la suya. Eso era lo único que sabía de su ascendencia. El que lo seguía en edad era Karl, que tenía un año menos que Joseph. Era en ese entonces un niño algo corpulento...

Antes y después

A veces no nos damos cuenta del tiempo. Pensamos en proyectos, en ideas que surgen y que gustaría ver más allá de meras imagenes en nuestra cabeza. Para mi, este rincón era una de esas ideas. Un lugar en el que volcar mi escritura, mis ideas y quizás algún proyecto. Pero como a muchos pasa con esas ideas, me estanqué. No encontraba el momento, el tiempo ni la necesidad de volver a escribir con asiduidad. Terminé siendo uno más de esos que se dice "mañana lo retomaré". Y mis mañanas se han ido sumando. Abrí el Rincón a principio de 2012, con el nombre de un recuerdo antiguo, mucho más de lo que cabría esperar, cuando internet era aún adolescente. Como iba diciendo, 2012 vio la apertura de este Rincón en concreto y despues de unos meses, empezaron mis mañanas. 3 años duraron esos mañanas antes de que pusiera algo de contenido de nuevo. Al menos una de las entradas, pues las demás eran otros restos de antaño, de mis primeras escrituras. Ahora son 2 años más de mañanas lo que...