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Charla con mi demonio I

Llego cansado, cojo un vaso y tras llenarlo de agua y una aspirina efervescente me siento en un sillón dejando el vaso en la mesita a su lado. Estoy solo, a oscuras. No quiero luz, ni compañía en este momento, aunque tampoco la podría tener aunque la buscara. No de la que cualquiera entendería. Me recuesto y cierro los ojos un momento, dejando que el silencio se acune en el sonido de la efervescencia.

- Sabes, el dolor no es tan malo, te recuerda que estas vivo y que sientes.

Ahí esta de nuevo. Se que aunque abra los ojos y lo busque no lo voy a encontrar, pero si hablo a la sala las sombras me responderán.

- No es precisamente algo cómodo de soportar, día sí y día también. -una respuesta genérica pero acertada.

- Pero quizás es ese el estado natural de las personas. Mantenerse a sí mismos en un estado de sufrimiento perpetuo por el mero placer de sentirse el eje y centro del universo al pensar que este les jode por algo. 

- ¿Y no hay razón en pensarlo? Nos dicen que el karma pone a las personas en su sitio. Esa fuerza cósmica de equilibrio actúa para que quienes hacen mal sufran y quienes obran bien obtengan recompensas. Pero el karma es una zorra. Comportate bien, sé honesto en este mundo y los cabrones se aprovecharan de ti, recogeran tus recompensas y te lloverán sus castigos. No hay justicia.

- Que egolatría de parte de los humanos pensar que en el universo son tan importantes como para que las fuerzas cósmicas se preocupen por ellos. No, esas "fuerzas cósmicas" están más ocupadas en el inmenso bailes de las estrellas y planetas, son las que hacen girar las galaxias y expanden nebulosas. No buscan dar caramelos a un organismo que para "ellas" son menos que átomos.

Me siento incómodo. He sentido como ha incorporado las comillas a sus palabras a pesar de los ojos cerrados.

- ¿Estas diciendo entonces que no hay justicia solo porque los humanos no la quieren?

- Los humanos alimentan ideas absurdas de equilibrio con la vana esperanza de que la indiferencia e inactividad resuelva cualquier problema a que se enfrentan. Piensan que por sonreír, saludar y dar los buenos días ya tienen sus vidas hechas a su medida y que lo que no se molestan en levantarse a coger, serán otros los que se lo tiendan. Es una visión de los débiles y acomodados pensar que el no esforzarse tiene recompensa.

- No creo que sean ellos los que hayan creado esa idea para acomodarse en ella.

- Las ideas no son creadas por una persona de un solo grupo. Son creadas en varios lugares a la vez por casualidad o por necesidad y su expansión desde varios focos es la que les da la credibilidad que necesitan, porque a fin de cuentas ¿como no iba a generarse en distintos lugares la misma idea si no fuera real?

- Por supuesto, las ideas si surgen en varios lugares es porque la gente las experimenta y las ve como ciertas, reforzándose entre sí por el hecho de que fueran diferentes grupos quienes las comprobasen.

- No, que una idea surja por una experiencia no la hace cierta. En la Antigüedad la idea de la tierra plana surgió en varios lugares y arraigó por ese mismo principio, pero a día de hoy comprendemos la forma pseudoesférica del planeta y que esa idea, a pesar de la experiencia de los grupos, era falsa. Lo mismo ocurre con la idea del karma. Que varias personas recibieran una recompensa por ser buenos y un castigo por ser malos no guía una brújula moral. Refuerza solo una convicción social de comodidad pensada para que solo miremos por nosotros y no levantemos las manos contra quienes si se esfuerzan en conseguir lo que desean, porque cuando alguien lo consigue, ha dañado a otros en el camino.

- Entonces dices que el karma es una idea para mantenernos contentos, una idea que sustituye de manera universal en cualquier cultura a la típica idea de Cielo e Infierno dada la baja aceptación que cada vez más se da entre las personas acerca de la religión y sus castigos y recompensas. Que con ella nos quieren mantener amaestrados a la espera de que el castigo caiga en aquellos que prosperan a costa de otros y en eterna espera de aquellos que no se esfuerzan para evitar los daños colaterales de su ascenso.

- Exactamente

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