La habitación era blanca y aséptica. Era como si los colores fueran tan malos o peores que los virus y las bacterias. Lo único que permitia a cualquiera darle volumen a los objetos eran las sombras producidas por la lámpara. Una sola lámpara en el centro del techo, encendida a todas horas. Eso era lo más insoportable. Le daban agua y unas gachas blancas en un plato blanco sobre una bandeja blanca. El plato fijado a la bandeja, la bandeja a la compuerta por la que aparecía en la mesa. Ni siquiera cubiertos. Todo ideado para evitar que mancillase el blanco puro de la habitación. Y si por un casual lo conseguía, en cuanto el cansancio lo vencía, la habitación era limpiada.
No recordaba como había llegado allí. Solo recordaba el templo, la trampilla y bajar por ella. A partir de ahí se vuelve nebuloso hasta que recuperó la conciencia en aquella celda. Y de ello hace... era imposible contar los días. Las comidas las dejaban de manera irregular, la luz continua, el blanco impecable. Había caído inconsciente al menos en cinco ocasiones, por lo que eso constituían para él al menos cinco días. Pero era difícil de saber si no habría maneras de hacerlo caer inconsciente sin él saberlo o si ocurría lo contrario. Al fin y al cabo, por alguna razón no tenía necesidad de evacuar su vejiga o sus intestinos. A pesar de comer cada vez que ponían la bandeja y beber el vaso entero, no sentía la obligación de las necesidades fisiológicas.
Un chasquido sonó a su alrededor y la luz parpadeó un momento. Era extraño que eso ocurriera. Cuando la luz volvió a la normalidad en el centro de la sala había una persona con un traje blanco sentado en una silla que no estaba allí antes. Una capucha le cubría la cabeza y sus rasgos cubiertos por una máscara lisa sin siquiera rendijas. Se mantuvo en silencio, quieto pegado a la pared a la espera de que hiciera un movimiento.
-Sujeto 0325562 -su voz sonaba distorsionada, artificial, imposible definir un género- se encuentra en reclusión por invasión de espacio reservado. ¿Es consciente de la situación en que se encuentra?
La manera de pronunciar la palabra situación había sido... rara. Como si se refiriese a varios significados a la vez.
-¿Donde estoy? -su propia voz le sonó rara. No había intentado hablar desde que llegó... ¿por qué no lo había intentado?- ¿Qué es esto? ¿Qué espacio reservado? Tengo derechos y retenerme aquí creo que incumple muchos de ellos.
La figura se mantenía impasible en la silla, sin hacer por entender las preguntas.
-Sujeto 0325562, ¿recuerda como llegó aquí?
-Antes quiero respuestas. No voy a responder nada hasta que no me cuente que pasa aquí.
-¿No responderá las preguntas por propia voluntad?
-¡Ya me has oído, os responderé cuando me deis respuestas!
De nuevo sonó el chasquido en la sala y la luz empezó a parpadear de nuevo. Sentía que las piernas no le tenían en pie y la mente se le nublaba.
-Sujeto 0325562 se le aplicará el tratamiento A. Esperemos que colabore en futuras preguntas.
Cayó en el vacío negro de la inconsciencia antes de que las luces terminasen de parpadear y en la habitación no quedasen rastro de la figura y la silla.
Abrió los ojos. Se encontraba en una habitación blanca y aséptica. Todo era blanco y solo una luz en el techo producía las sombras que le daba volumen a los objetos.
No recordaba como había llegado allí. Solo recordaba el templo, la trampilla y bajar por ella. A partir de ahí se vuelve nebuloso hasta que recuperó la conciencia en aquella celda. Y de ello hace... era imposible contar los días. Las comidas las dejaban de manera irregular, la luz continua, el blanco impecable. Había caído inconsciente al menos en cinco ocasiones, por lo que eso constituían para él al menos cinco días. Pero era difícil de saber si no habría maneras de hacerlo caer inconsciente sin él saberlo o si ocurría lo contrario. Al fin y al cabo, por alguna razón no tenía necesidad de evacuar su vejiga o sus intestinos. A pesar de comer cada vez que ponían la bandeja y beber el vaso entero, no sentía la obligación de las necesidades fisiológicas.
Un chasquido sonó a su alrededor y la luz parpadeó un momento. Era extraño que eso ocurriera. Cuando la luz volvió a la normalidad en el centro de la sala había una persona con un traje blanco sentado en una silla que no estaba allí antes. Una capucha le cubría la cabeza y sus rasgos cubiertos por una máscara lisa sin siquiera rendijas. Se mantuvo en silencio, quieto pegado a la pared a la espera de que hiciera un movimiento.
-Sujeto 0325562 -su voz sonaba distorsionada, artificial, imposible definir un género- se encuentra en reclusión por invasión de espacio reservado. ¿Es consciente de la situación en que se encuentra?
La manera de pronunciar la palabra situación había sido... rara. Como si se refiriese a varios significados a la vez.
-¿Donde estoy? -su propia voz le sonó rara. No había intentado hablar desde que llegó... ¿por qué no lo había intentado?- ¿Qué es esto? ¿Qué espacio reservado? Tengo derechos y retenerme aquí creo que incumple muchos de ellos.
La figura se mantenía impasible en la silla, sin hacer por entender las preguntas.
-Sujeto 0325562, ¿recuerda como llegó aquí?
-Antes quiero respuestas. No voy a responder nada hasta que no me cuente que pasa aquí.
-¿No responderá las preguntas por propia voluntad?
-¡Ya me has oído, os responderé cuando me deis respuestas!
De nuevo sonó el chasquido en la sala y la luz empezó a parpadear de nuevo. Sentía que las piernas no le tenían en pie y la mente se le nublaba.
-Sujeto 0325562 se le aplicará el tratamiento A. Esperemos que colabore en futuras preguntas.
Cayó en el vacío negro de la inconsciencia antes de que las luces terminasen de parpadear y en la habitación no quedasen rastro de la figura y la silla.
Abrió los ojos. Se encontraba en una habitación blanca y aséptica. Todo era blanco y solo una luz en el techo producía las sombras que le daba volumen a los objetos.
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