La estación de metro se encontraba vacía, en silencio. El letrero decía que quedaban 15 minutos para el próximo tren. Se sentó contra la pared dispuesto a esperar y de paso comer algo. Era tarde, de los últimos viajes antes de que las estaciones empezaran a cerrar. Sacó de la mochila una lata de refresco y una bola de servilletas, que al abrirla desvelaba en su interior un enorme puñado de frutos secos y galletitas saladas. Iba comiendo distraido, dando tragos a la lata cada poco, siempre después de echar a la boca 5 o 6 elementos del puñado. Miró de reojo la señal luminosa y vio que aún quedaban 12 minutos. Se iba a hacer larga la espera. Dirigió su mirada a la señal del otro andén y leyó 7 minutos. Calma completa durante un buen rato. Pensó en ponerse los cascos y escuchar algo de música cuando vio llegar al andén de enfrente un grupo de chavales, chicos y chicas que iban riendo de alguna broma estúpida. Disimuló su interés y se puso los cascos, aunque no encendió música alguna, ...