La noche caía sobre las montañas.
Sin luz no podía seguir caminando. Se detuvo en una pequeña gruta que estaba al
resguardo del viento. Llevaba meses en las montañas buscando el templo
consagrado a las verdaderas creencias. Su alma tenía un gran vacío que ninguna
religión conseguía llenar. Un día descubrió en la buhardilla de la casa que había
comprado un manojo de cartas en las que se mencionaba el templo pero no decía
de el nada mas que estaba en lomas alto de las cumbres del Himalaya. Después de
eso buscó toda la información que pudo pero solo encontró un articulo publicado
a mitad del s. XVIII en el que un escalador encontró “un extraño templo en el
que se veneraban las verdaderas creencias”. Nadie creyó al escalador puesto que
no dio ningún dato más de lo que había en el templo y fue tomado por loco. Pero
él, que había leído las cartas, si le creyó. A los pocos días estaba en un avión
rumbo a Nepal. Consiguió un guía, que le abandono en cuanto se entero del propósito
del viaje, y provisiones para un año. Ya llevaba en las montañas perdido unos
11 meses y las provisiones se le estaban agotando. Mientras pensaba que todo
esto había sido una necedad sintió una corriente de aire que transportaba el
tañido de una campana. Salio de la gruta buscando el origen del sonido. Cuando volvió
a oírlo se dio cuenta de que provenía de dentro de la gruta. Encendió una lámpara
y comenzó a caminar siguiendo el sonido de la campana que cada vez era mas
claro.
Entonces salio a una enorme
caverna donde había una campana en el centro y tres entradas mas. Se acerco
cuidadosamente a la campana y vio que sonaba gracias a unas piedras redondas
que colgaban del techo mediante cuerdas y que se movían a merced del viento,
golpeando la campana en su oscilación. Por cada una de las entradas llegaba una
corriente de aire frió de la montaña, pero en contra de lo que pudiese parecer,
la estancia era calida. Al pasar el haz de luz por la sala se dio cuenta de que
alrededor de la campana había una escalera que descendía a otro nivel. Decidido
a conocer porque estaba allí la campana tomo la escalera hacia lo desconocido.
Cuando llego abajo encontró otra sala similar a la de la campana pero lo que había
allí lo dejo petrificado. En mitad de un inmenso círculo de hogueras se alzaba
un templo de piedra.
No había encontrado ninguna
descripción del templo pero nada mas verlo supo que era el lugar que buscaba
desde hace casi un año.
Comenzó a caminar hacia la
entrada del templo y al llegar empujo las puertas que encerraban el
conocimiento de la verdadera fe. Cuando pasó al interior quedo sorprendido porque no había
absolutamente nada allí. Se dispuso a irse cuando sintió un agudo dolor en la
espalda y vio sobresalir de su pecho la punta de una flecha.
-“La verdadera fe no la
encontraras con eso ojos. No te resistas y podrás encontrar ante ti lo que
ansias.”-dijo una voz.
Se dio la vuelta y vio a un
anciano que tensaba un arco y volvía a lanzar una flecha directa a su cabeza. Cerró
los ojos para no volver a abrirlos en esta vida.
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