Estaba ingrávido, flotando en una cápsula sin que la gravedad atase sus pies al suelo. Cerró los ojos pensando que no quedaba energía, que como esas películas de gente en naves varadas en el espacio, al final todo terminaría en silencio y la verdad es que no le desagradaba la idea.
Entonces un pensamiento al recordar una película. Si la nave no tenía energía ¿Cómo podía tener gravedad en la nave el tío de Ironman? No estaba girando, nada funcionaba... ¿cómo?
Se esforzó por apartarlo de su cabeza, a ese lo rescataban y era famoso. Él por el contrario era un repartidor cualquiera, del que ni siquiera su nombre sabían quienes les entregaba los paquetes. Reparto rápido a donde estuvieran, era tomar la entrega en la central y salir volando a entregarlo. Y por esta entrega ahora estaba en este lío. Iba de vuelta tras entregar el paquete cuando una explosión lo había dejado flotando, sin poder llegar a tiempo de coger el siguiente encargo. O cualquier otro, la verdad.
El tiempo fuera de su cabeza parecía pasar mucho más lentamente, dándole tiempo a divagar. ¿Sería esto por lo que dicen que pasa tu vida por delante en los últimos momentos? Tampoco es que la suya tuviera gran cosa, que cliché ciertamente. Y no tenía unas tristes palomitas para acompañar a la mala película. ¿Se acordaba siquiera de que había cenado ayer o desayunado esa mañana? Hizo un poco de esfuerzo por recordar.
Si para una tontería de hace un rato necesitaba un poco de esfuerzo ¿Cómo hacia la gente para rememorar toda su vida en esos instantes? Vaya memoria más asombrosa, habría que decir, porque a duras penas acordaba a recapitular lo último que dijo a sus seres queridos. Aunque si recordaba todos los golpes que su hermana le daba cuando niños, incluyendo el que le rompió el brazo y tres costillas. Bastante poco teniendo en cuenta que cerró el maletero sin mirar que estaba cogiendo... ¿Qué estaba cogiendo cuando pasó eso?
Genial, ahora le dolía la cabeza de pensar en lo mal que se le daba recordar las cosas que le habían pasado. O quizás podría ser porque desde que había perdido el sentido de la gravedad, estaba conteniendo el aliento. ¿Le daría tiempo a respirar una última vez o tanta sensación de lentitud le había trastocado los sentidos y ya había terminado su....
El ascensor impactó en el sótano tras una caída libre de 64 pisos. El edificio había sido objetivo de un atentado y una explosión había dañado los mecanismos de seguridad, dejando caer la cabina sin que hubiera frenos que la detuvieran. Dentro solo había un repartidor que sin saberlo, había entregado la bomba que lo había precipitado más abajo de donde había aparcado el coche.
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