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Mostrando entradas de mayo, 2015

Día 2 - II

Abrió el agua de la ducha y la dejó correr sobre él. Se llevó la mano a la parte de atrás de la cabeza donde le dolía el chichón que le había causado anoche. - Estaba preocupada por ti. No contestas a ninguno de mis correos, ni mis invitaciones, nada. - ¿Y eso no te dice que no quiero saber nada de ti? Mira, no me gusta la ciudad alta y menos aun los snoobs que viven en ella. Ella terminó de entrar en el baño y se acercó a la ducha, pero no descorrió la cortina. Algo en la voz de ella hizo que él se sintiera culpable de tratarla así. - ¿Así es como me ves ahora? ¿Cómo una snoob? Yo me creí lo que me dijiste de que era diferente a todos, que yo era especial. Por eso te deje entrar... - No es eso . - la interrumpió incómodo - Sabes que te dije aquello en serio. El maldito trabajo en la ciudad alta no solo le había traído mala fama en algunas de las grandes familias, también había conseguido que en su fuga terminase encontrándose con ella y surgido... algo. Quizás si el maldit...

R18

La calle volaba bajo sus botas, las puertas se desplazaban a ambos lados como un difuso borrón. Solo se oía su respiración y los golpes de su calzado contra el empedrado suelo en su fatigosa carrera. Al poco se abrió ante él la plaza del mercado. El extraño paro en seco y dio media vuelta aguzando su oído ante cualquier ruido proveniente de la calle que acaba de abandonar. La luna apenas alumbraba el pavimento durante el cuarto creciente y la lluvia de unas horas antes había apagado todas las antorchas. El raro personaje iba envuelto en una capa oscura y se movía con gestos rápidos y calculados. Comenzó a dar vueltas a la plaza buscando algo. En ese preciso momento se oyó un aullido agudo y prolongado desde algún lugar de la ciudad. El encapuchado cogió una vara que había entre los restos de un puesto y hecho a correr por un callejón alejándose de la fuente del aullido. No sabía cuanto podía seguir corriendo, manteniéndose lejos de lo que había aullado, pero cada vez estaba más cans...

R19

La noche caía sobre las montañas. Sin luz no podía seguir caminando. Se detuvo en una pequeña gruta que estaba al resguardo del viento. Llevaba meses en las montañas buscando el templo consagrado a las verdaderas creencias. Su alma tenía un gran vacío que ninguna religión conseguía llenar. Un día descubrió en la buhardilla de la casa que había comprado un manojo de cartas en las que se mencionaba el templo pero no decía de el nada mas que estaba en lomas alto de las cumbres del Himalaya. Después de eso buscó toda la información que pudo pero solo encontró un articulo publicado a mitad del s. XVIII en el que un escalador encontró “un extraño templo en el que se veneraban las verdaderas creencias”. Nadie creyó al escalador puesto que no dio ningún dato más de lo que había en el templo y fue tomado por loco. Pero él, que había leído las cartas, si le creyó. A los pocos días estaba en un avión rumbo a Nepal. Consiguió un guía, que le abandono en cuanto se entero del propósito del viaje, y...

R20

En el momento de conocerse se lo había dicho. Le advirtió que tener curiosidad era algo bueno pero que buscar demasiado puede acabar teniendo malas consecuencias. Él no le había hecho caso y allí estaban ahora, apuntándose con una pistola esperando el movimiento del otro. Se miraron fijamente a los ojos y ambos recordaron todos los buenos momentos que pasaron juntos. 7 años los habían unido de una manera especial y tan solo unas horas antes él le había regalado el anillo de compromiso que ella tenia ahora en el dedo. Se conocieron por casualidad en un día de niebla. Él trabajaba en el caso de un asesino que marcaba a sus victimas dibujando una especie de tablero de ajedrez en el pecho y dejaba una pieza del juego. Se cruzaron en la calle una vez y desde entonces no se habían separado. Ella dijo que estaba recogiendo información del asesino para escribir una noticia. Al día siguiente se volvieron a encontrar pero fue para cenar juntos y así sucedieron varias cenas más. Ella recogiend...

R21

Iba caminando por la calle como siempre, ignorando a las personas que a su alrededor cuchicheaban cuestionándose su origen. Ni siquiera ella lo sabía. ¡Cuantas noches había llorado por ese desconocimiento! había estado sola durante 17 años, desde que nació. No conoció a sus padres y no le importaba el no haberlos conocido. Ellos la abandonaron. Por suerte, la metieron en un orfanato, pero ella era lago especial. Desde siempre todos la marginaban porque decían que era una bruja ya que si ella sonreía salía el sol y si lloraba siempre llovía. Todos la dejaban de lado porque le tenían. Por eso ella odiaba el orfanato saliendo de él todo lo que podía aunque volviese al final del día para dormir. Nadie la quería y ella no quería a nadie. Así estaba bien. Ese día se levanto con ganas de ir al campo. Le gustaba ir a un pequeño bosque que había cerca. Le encantaba subir a lo más alto de los árboles y sentir el viento agitando su pelo. Además allí dejaba de oír a la gente, de escuchar los ...

R22

Decisiones. Debia elegir que camino tomar, que mundo seguir. Si apretaba el gatillo tendría lo que deseaba, si no lo apretaba tendría la felicidad. Un sacrificio. Todo lo que deseamos o nos hace felices exige un sacrificio. ¿de igual valor? No tiene porque, solo algo que queramos. Perder algo que queremos para tener algo que deseamos. Desde pequeño había escuchado esas reflexiones de boca de sus allegados, padres, familiares, y cuando creía que no se encontraría nunca en esa encrucijada de la vida, se encontraba con el dedo en el gatillo, siendo obligado a elegir, a tomar una de las cosas que suplirían lo que esperaba de la vida. Miro a ambos caminos, sin saber elegir, sin poder decantarse. El sonido de las agujas del reloj de pared resonaban con fuerza en sus oídos casi ensordecidos por el desbocado ritmo del latir de su corazón. Poco a poco, casi sin darse cuenta, los golpes del reloj iban ralentizándose, al igual que sus latidos. El tiempo se ralentizaba, pero su mente no hac...