Las olas mecían el barco con fuerza. La tormenta estaba prácticamente encima y el sustancial incremento en la fuerza del oleaje hacía que la tripulación, acostumbrada a lidiar con aguas bravas, empezara a tener dificultades. Para él, un simple pasajero, era poco más que una tortura en la que el suelo estaba en todas direcciones menos bajo sus pies. Había decidido comprar un pasaje en Lisboa para un barco rumbo a las colonias americanas. El barco en el que iba a ir se dedicaba al transporte de mercancías para comercio, pero contaba con algunos camarotes privados para hacer el viaje con algunas personas que quisieran aventurarse en el nuevo mundo. En su caso la aventura le llevaba allí por motivos de trabajo. Debía buscar a una dama que había decidido escapar embarazada de un hijo ilegítimo y varias reliquias familiares de un noble con bastante influencia en la corte. No era un secreto la aventura de ambos y se había rumoreado mucho sobre una ceremonia para formalizar su unión...