Despierto, a oscuras, tirado en la cama, intentando recordar el sueño que me ha estado atormentando toda la noche, una vez más. Noto el vacío, ya no estas ahí, en mi vida, te fuiste porque pensaste que era lo mejor. Miro la hora en el móvil y se que debo levantarme, pero por un eterno minuto me tienta hablarte, aunque se que no responderás. La ducha llega para calmarme, el agua caliente limpia el sueño, la fría las penas. No debo anclarme, no puedo parar en el momento del pasado, aunque mientras el agua diluye la carga de la noche, no dejo de desear, de intentar transmitirte que vuelvas, que hablemos de nuevo y volvamos a fundirnos en un abrazo y un beso como antes. Pero no podrá volver a pasar. Desayuno en silencio, ya la música no suena. No ansió su melodía, aún busco otra, pero al final conectaré la cadena y dejare que la letanía de turno, un disco con las canciones que me enseñaste, suene como banda sonora de la mañana hasta que salga a trabajar. El mundo no se ha detenido, l...