Se palpó con la mano tras la cabeza con cuidado. Debió darse un buen golpe anoche. Anoche.... Echó rapidamente mano a la pistola pero no la encontró. Se enderezó a tiempo para darse cuenta que estaba acostado en su cama, aun con la ropa puesta. Sobre la mesita estaba su pistola al lado de un vaso con agua y la caja de los analgésicos. Se calmó lo justo para que pudiera penetrar en su cabeza el olor de las tostadas que provenía de la cocina. No tenía muy claro aún que había pasado la noche anterior. Lo último que recordaba era abrir la puerta de su cuarto y que algo se le abalanzó. Tomando su pistola, comprobó que estaba cargada y se dirigió hacia la cocina sin hacer ningún ruido. Se detuvo unos segundos con la espalda apoyada al lado del marco de la puerta y quitando el seguro de la pistola saltó dentro de la cocina apuntando a la figura que estaba haciendo unas tostadas en la sartén. -¡TÚ! La chica se volvió violentamente hacia él, que aún la apuntaba con la pistola, indeciso ...