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Mostrando entradas de enero, 2024

Profesional

 Déjame dormir unos minutos más, por favor... ¿Eh? ¿Lector? ¿No es un poco pronto para que estés aquí? Maldita sea, ¿tan tarde es? Lo siento, me quede dormido y.. por favor, espera un momento fuera mientras me preparo, al menos dame esa cancha. Ejem. Como te conté la ultima vez que hablamos, el asunto de las cámaras fue un poco... chapucero, algo no digno de alguien con mi caché y profesionalidad. Pero al menos, dado que se confundieron ellos sobre la central de seguridad, procuré conseguir que me pagaran. Aunque ahora quieren que les haga otro "favor". Pensarás que por qué, después del lío, hacerles caso de nuevo y... ¿quieres un café? ¿no? Como quieras. Como decía, quizás no debería hacerles caso, pero pagan bien y yo necesito algo de dinero, que el robo no es tan rentable últimamente. Demasiado monedero electrónico y poca calderilla en los bolsillos. Pero bueno, no quiero aburrirte con los detalles de la profesión. Acompáñame mientras vamos de camino a donde me han citado....

Travesía II

 Avanzó por la arena, sin atreverse a adentrarse en el bosque. Lo miró indeciso y fue recorriendo la playa dejando la fronda a su diestra, intentando averiguar donde estaba y buscando más restos del naufragio, ya que era raro que la playa estuviera limpia de ellos a honrosa excepción de su camarote.  Durante su caminar y a medida que se alejaba, aparecían más adelante unas formaciones de roca que parecían surgir de la isla pero que cuanto más se acercaba, más claro quedaba que surgían del centro de una bahía que rodeaba la playa, de aguas calmas y claras que se oscurecían pronto tras alejarse poco de la línea donde rompían las olas. Las rocas se alzaban en el centro como si fueran árboles fosilizados, un rayo invertido que surgía de una tormenta oculta en las profundidades de esa bahía.  Recorrió con la mirada como la playa continuaba su trazado y luego se perdía más allá tras la espesura que continuaba bordeando al otro lado de las pétreas formaciones. Decidiendo que no ...

Cámaras

 Dicen que cuando la luna no está en el cielo, las personas se sienten menos vigiladas. Aunque era difícil sentirse menos vigilado cuando veías las pantallas que conectaban a todas las cámaras que vigilaban esa noche el centro de Londres. Tantas pantallas, tantos ángulos que la mirada se te perdía y era difícil fijar la vista en algo determinado. Aunque se decía que los trabajadores de esa sala con más veteranía eran capaces de fijar cualquier vehículo en su atención y seguir completo su recorrido desde que entraba hasta que salía del centro. Pero eso no era lo que interesaba a nuestro intrépido, apuesto y altamente modesto protagonista. Y no lo digo porque sea también el narrador de este descabellado trabajo, sino porque mi madre también me dice que lo soy. En cualquier caso, hoy es un trabajo fácil, encontrar las grabaciones entre todas las copias de seguridad en las que se ve el pequeño secuestro que mis compañeros han llevado a cabo hace un momento de manera chapucera y por lo ...